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jueves, 10 de mayo de 2012

Capitulo 27



Pablo no da crédito a lo que dice Félix, a que se quiera casar. Félix agarra de la mano a Juan Cruz.
--Estamos muy enamorados y sólo si me caso con él podré tener fuerza para salir adelante.
Juan Cruz está muy sorprendido. Jamás se habría imaginado casándose con Félix pero el dolor que ve en los ojos de Pablo le causa mucha alegría. Se muestra amoroso:
--mi amor, que felicidad.
A su lado, agarrado a la mano de Félix mira a Pablo desafiante. El juez mira a Pablo:
--usted será testigo de la boda ahora y luego lo casamos a usted?
Félix mira a Pablo y dice:
--No.
Le duele el sufrimiento de Pablo y no quiere que pase por la humillación de verlo casándose con su enemigo.
--que venga Mariana y mi papá.
Pablo no está dispuesto a que Juan Cruz lo vea derrotado. El odio que siente hacia Juan Cruz por todo el daño que le ha hecho desde que se conocen ahora traspasa a Félix. Lo mira con un rencor que lo lastima a Félix y dice:
--No, yo me quedo aquí. Luego me caso con Alberto.
A Juan Cruz no le gusta nada que Pablo se haga el fuerte pero está seguro que no es más que una pose. Félix mira a Pablo con tristeza. Con la mirada le está suplicando que no se quede, que será muy duro para los dos pero la mirada de Pablo es fría y a Félix le lastima mucho sentir el odio que Pablo siente por él. Entran Mariana y Mariano que pese a las circunstancias se miran de una manera especial. Se han gustado. Mariana se acerca a la cabecera de la cama, del otro lado en el que está Juan Cruz.
--¿qué estás haciendo? --le pregunta Mariana.
Félix fuerza una sonrisa a su amiga y dice:
--Es lo que quiero hacer.
A Mariana no le gusta la sonrisa de Juan Cruz. No entiende bien lo que está pasando y además no le gusta la mirada de Juan Cruz. Mariano mira a Pablo. Se le hiela la sangre al ver la mirada de él. Nunca lo vio tan lleno de odio. Ni siquiera con las humillaciones de Martín.
--amigo, que es esto? Vámonos.
Pero no. Pablo quiere estar presente mientras que Félix se une con el hombre que más ha odiado en este mundo junto a Martin. Llega Enrique que mira al juez, a Pablo.
--Por favor, Alberto está muy nervioso. En su estado no es bueno esto. No acepta que lo mediquen si no se casa Pablo con él.
Al juez se le ha juntado el trabajo:
--es que el señor también se quiere casar.
Félix mira a Pablo con mucha tristeza. Pablo está sufriendo pero también siente un gran odio:
--Luego me casaré con Alberto pero ahora quiero estar en la boda de mi cuñado.
En serio parece que a Pablo no le importe que Félix se case, se ve tan frío. Mariano esta aterrado. No quiere que su amigo siga sufriendo por amor. Félix trata de buscar en Pablo la mirada de ese hombre que lo enamoró pero Pablo parece otro. 


La boda entre Félix y Juan Cruz es rápida y fría. Félix se traga sus lágrimas mira a Pablo con tristeza. Lo quiere alejar de él y lo ha logrado pero ahora no puede aceptar que él lo odie tanto. Juan Cruz confía en que la indiferencia de Pablo sea sólo una máscara porque sino no tiene sentido nada de lo que está haciendo.. Mariana está triste. Su amado amigo merecía lo mejor y ve en la cara de él que Juan Cruz no es lo mejor. La cercanía de Mariano la tranquiliza, Mariano la mira de reojo. Tras un rápido beso los asistentes a la boda se preparan para asistir a la boda de Pablo y Alberto. Félix mira a Pablo y le dice:
--Felicidades, te llevas un gran hombre.
Pablo se acerca a él y la frialdad con la que le dice:
--felicidades, te llevas lo que mereces.
Lastima mucho a Félix. Juan Cruz, convertido ya en el marido de Félix, está muy agarrado a la mano de él. Pablo se acerca a Félix y le susurra al odio:  
--Te odio Félix y espero que seas la persona más infeliz del mundo. Tan infeliz como yo haré a tu hermano.
--lo hice por el bien de mi hermano --solloza Félix.
Pero Pablo no lo escucha y se va del box odiando a Félix más de lo que en su día odió a Martín, Félix se da cuenta y llora por dentro por eso. Juan Cruz no se quiere perder la boda de Pablo y Alberto, quiere disfrutar del momento de ver a su rival casándose con el hombre que siempre despreció. 
--No te molesta que vaya a la boda de mi cuñadito ¿no?
Félix hace que no con la cabeza. Quiere quedarse solo. Mariana es la única que se queda.
--¿¿qué has hecho?
--No me digas nada --dice Félix rompiendo a llorar.
A Mariana se le parte el alma:
--yo quería que fueras el hombre más feliz del mundo. Esto no,  no te lo mereces --dice Mariana muy triste acariciando la cabeza de su amigo.
Félix está roto de dolor. Mira a Mariana con ojos llorosos:
--No podía hacer otra cosa. Mi hermano está condenado a muerte y su última voluntad es casarse con Pablo. El destino nos jugó una mala pasada a Alberto y a mí haciendo que nos enamorásemos de la misma persona.
--¿y esta boda?
--Era necesario. Pablo me tenía que odiar. Sólo así se casaría con mi hermano.
--¿y qué pasa contigo? ¿vas a renunciar al hombre que amas?
Félix está deshecho:
--¿es que no te das cuenta? Alberto estaba dispuesto a matarme y a matarse por ese hombre. Él provocó el accidente al descubrir que Pablo está enamorado de mí.
--¡pero eso es mi grave¡
El dolor de saber que su hermano lo quiso matar es tan grande como el saber que a Alberto le queda poco tiempo de vida.
--Alberto está muy mal pero lo que tenga que pagar lo hará en el más allá. Es a Dios a quien le toca juzgarlo. No a mí. A mí lo único que me importa es que muera feliz.
--¿y después? Podrás estar con Pablo sabiendo que es el viudo de tu hermano?
Félix mira a Mariana escandalizado:
--¡claro que no¡ Si Alberto tuviera vida tal vez lucharía por el amor de Pablo pero ahora no. Y muerto Alberto su recuerdo me separará para siempre de Pablo. Jamás podría estar con el viudo de mi hermano.
Mariana acaricia las lágrimas de Félix:
--¿y qué vas a hacer con esto? Con tu dolor, con tu amor.
Félix está sufriendo mucho pero está seguro que ha hecho lo mejor.
--tragármelo. Con el tiempo tal vez pueda volver a amar. Cuando mi hermano ya no esté nos iremos de nuevo a Argentina
Mariana piensa en Mariano y no le apetece nada la idea de irse. Félix se da cuenta:
--¿tu vendrías conmigo no?
Y aunque le duele pensar que no verá más a Mariano elige a Félix:
--si claro. Eres mi hermano.
--¿me harías un favor?
--si claro.
--Ve a esa boda y me cuentas.
--¿estás seguro? No quiero que te quedes solo.
--Ve, por favor.
Mariana no se hace de rogar porque le apetece volver a ver a Mariano.
En presencia de Enrique, Juan Cruz, Mariana y Mariano (se miran de reojo, Mariano le sonríe y Mariana se ruboriza) se está celebrando la boda de Pablo y Alberto. Pablo al lado de su enfermo. Le toma de la mano. Alberto no deja de sonreír pese a su debilidad. Pablo se ha derrumbado. La frialdad de la que ha hecho gala en la boda de Félix ahora es puro dolor. Alberto no quiere darse cuenta del sufrimiento de Pablo. Al fin es suyo. Al fin su sueño se ha cumplido.  Juan Cruz ahora sí goza. Ahora sí se da cuenta que su boda con Félix ha merecido la pena. Sólo por ver el rostro desencajado de Pablo le compensa cualquier cosa que tenga que hacer. Mariano mira a Pablo con el corazón en un puño. El dolor de Pablo contagia a todos los presentes menos a Alberto. El juez los casa convencido que el dolor de Pablo es por la muerte de Alberto.
--los declaro unidos en matrimonio.
Pablo se agacha para besar el que ya es su marido. Mientras Alberto goza del beso, de su matrimonio, Pablo se siente muerto.

capitulo 26




Félix llora pensando en los mejores momentos de amor vividos con Pablo. Sufre al pensar que en realidad es con Alberto quien con él quería estar. La enfermera se angustia.
--¿le ocurre algo?
Félix está muy débil, le cuesta hablar.
--Se van a casar. Pablo se va a casar con mi hermano.
Félix piensa en los besos que ha compartido con Pablo, en todas las veces que Alberto le habló de su novio. En el accidente que provocó Alberto. Sus ojos se llenan de lágrimas. Está muy atormentado.
--¿Se siente mal? ¿porqué llora?
Félix se traga su dolor:
--es de alegría. Por la boda de mi hermano.
Félix trata de incorporarse en la cama pero no puede porque está lleno de cables y además la enfermera no le deja.
--No sea loco. Está muy mal. No se puede levantar.
--Es que quiero estar en la boda de mi hermano.
--Supongo que será una boda rápida y a la que lleguemos ya se habrán casado.
Félix se queda quieto. Llora. Está derrumbado.
--¿y cuan grave está?
--Por el accidente no tanto como por un tumor cerebral que en poco tiempo lo va a matar.
Son dos heridas las que tiene Félix en su corazón. La de la enfermedad de su hermano y la de la boda con Pablo.
--¿por eso Pablo se quiso casar con él?
--No, no creo. Bueno en parte. Pero es su novio ¿no?. Se deben querer. Yo lo vi muy seguro. Hasta parecía que pese a las circunstancias estaba ilusionado. En el fondo era un novio enamorado.
Las palabras de la enfermera lo están lastimando mucho:
--Por favor, porqué no vas y me confirmas que se casaron?
--Está bien.
Cuando la enfermera lo ha dejado solo Félix rompe a llorar. Está desesperado. Aunque así mismo se convence que es lo mejor, que Pablo es para su hermano, que nada puede haber entre ellos dos... se alegra que su hermano logre su sueño antes de morir pero está muy triste. Por la próxima muerte de su hermano, por haber perdido a Pablo para siempre.

Alberto extiende su mano emocionado para que se la tome Pablo.
--Yo sabía. Yo sabía que me amabas y que te querías casar conmigo.
Pablo rompe a llorar. Alberto le sonríe dulce:
--mi amor, no llores por mí. Yo seré feliz si me caso contigo.
Pablo no le agarra la mano. Se aparta de él:
--Lo siento, no puedo.
El juez está muy sorprendido:
--pero si estabas decidido.
Pablo está llorando y sale corriendo. Pese a todo Alberto se siente feliz:
--pobre, me ama mucho.










Pablo entra en el box de Félix. Los dos sienten que su corazón late con fuerza. Se miran tristes. Emocionados. Félix tiene el alma rota. Pablo le toma de la mano. Se la besa.
--¿como te sientes?
Félix lloroso le dice:
--Feliz porque te has casado con mi hermano.
Pablo está sorprendido que lo sepa:
--¿quien te ha contado eso?
Aunque quiere fingir que no le importa Félix está deshecho:
--Una enfermera pero da igual. Eres el novio de Alberto. No tiene nada de malo.
Pablo le besa la mano:
--¡¡Yo no soy el novio de tu hermano. Yo sólo me casaría contigo¡
--No me mientas, sé que te casaste con mi hermano.
--Sí, tu hermano quiso casarme pero le dije que no.
--No es lo que dijo la enfermera --atormentado por los celos y el dolor.
--Fue porqué creí que eras tú.
Félix queda muy impactado por lo que oye:
--¿qué?
Pablo le acaricia la cabeza:
--lo que oyes. Yo te amo a ti. Sólo me quiero casar contigo.
--Mi hermano se va a morir y yo voy a salir de esta... supongo --dice con tristeza.
--Si, claro que saldrás de esta y estaremos juntos.
Pablo le habla emocionado, con amor. Félix está roto por el dolor:
--Eres el novio de mi hermano. Yo no le rompería el corazón de esa manera. Aunque tú no estuvieras con él yo tampoco estaría contigo. Además --dice con un hilo de voz-- se muere y si su última voluntad es casarse contigo... Lo tienes que hacer.
Pablo no le suelta la mano. Le habla con todo el amor que tiene:
--No tengo porque hacerlo. Aunque me haya acostado con él… No creo que eso me obligue a casarme con él.
--Te acostaste con mis dos hermanos --le reprocha él-- ¿qué es lo que buscas?¿acostarte con los tres?
--Martín fue el primer hombre en mi vida. Lo amé pero él me hizo la vida imposible. Alberto no quiere entender pero tú debes entender que estaba furioso y borracho cuando me acosté con Alberto. Vale, fue un error pero lo he pagado con creces. Si quieres di que soy una puta pero no me puedes obligar a casarme con tu hermano cuando no siento nada por él. Yo te amo a ti. Contigo quise hacer las cosas bien.
Pablo habla con dolor. Félix está conmovido. También se siente culpable. Su hermano se está muriendo y Félix piensa que por culpa de él su hermano no puede tener al hombre que ama.
--Callate --le dice a Pablo atormentado.
Pablo se aferra a la mano de su amado:
--Te amo a ti. Sólo a ti.
--¿te acostarías conmigo?
--si.
Félix traga saliva. Le hubiera encantado que las cosas fueran de otra manera.
--¿qué clase de hombre eres tú? --angustiado.
Pablo está dispuesto a todo por defender el amor de ese hombre:
--soy el hombre que te ama, el que tú amas.
--Me enamoré de una puta.
Félix habla con desprecio y ofendido Pablo dice:
--¿¿qué es lo que más te duele que me haya acostado con tus hermanos o que no me haya acostado  contigo?
Juan Cruz entra en ese momento. Félix le dice a Pablo:
--vete. Yo en realidad a quien amo es a Juan Cruz.
Para molestar a Pablo Juan Cruz le da un empujón. Toma de la mano a Félix y lo besa.
--aquí estoy, mi amor.
Pablo sabe que lo hace para darle celos:
--Con él no, Félix. Con cualquiera menos con él. Si estás con él para mí estarás muerto,.
El juez llega en ese momento. Mira a Pablo.
--Hay boda o no?
Félix seguro dice:
--si, Pablo se casará con mi hermano pero antes quiero que usted me case a mí.
El juez está desconcertado aunque no menos que Juan Cruz y Pablo.


Capitulo 25


Pablo está llorando en brazos de Mariano. Los dos hablan sobre la cama.
--¿¿qué es lo que le he hecho yo a la vida? ¿¿porqué me ha tenido que pasar esto a mí?
Pablo habla con amargura. Mariano sufre con él.
--amigo, no sé qué decirte.
Los dos están muy angustiados.
--Félix es tan dulce, tan…
Pablo se seca las lágrimas:
--tan buen hermano. Y Alberto se ha encargado de decirle a todos, a él que soy su novio.
Pablo se lleva los manos a la cabeza.
--¡¡tanto que rechacé a Alberto por ser hermano de Martín¡¡ ¡¡Félix, mi Félix, el hombre de mis sueños¡ ¡¡es también hermano de Martín¡
Pablo no deja de llorar y Mariano trata de calmar a su amigo:
--Pero Félix es diferente. Es un gran hombre. No se parece a ninguno de los dos hermanos.
Pablo está abatido. Siente que su vida no tiene sentido.
--Félix nunca permitirá que le haga daño a Alberto. Alberto siempre será un estorbo en nuestra relación. Que Alberto exista hace que nuestro amor sea imposible.

Mientras los dos chicos hablan, los equipos de urgencias se están haciendo cargo de los cuerpos de Alberto y de Félix. Los dos están sin conocimiento. Totalmente inmovilizados. Su estado es muy grave.

Pablo sigue hablando:
--Y Martín… ¡Me va a hacer la vida imposible, se va a reír de mi¡
Mariano acaricia mucho a su amigo para tratar de animarlo:
--Esa bestia no tiene nada que ver con esto.
--¡Claro que sí¡¡ ¡Es que aunque Félix quisiera luchar por nuestra relación ya no sólo sería el fantasma de Alberto sino el de Martín¡ ¿¿¿crees que Félix aceptará que me he acostado con sus dos hermanos?
Pablo está desesperado y Mariano no encuentra los palabras justas para animarlo.
--Todos tenemos un pasado. Te apuesto a que él se ha acostado con más de dos hombres.
--¡Pero no eran mis hermanos¡ ¿¿es que no entiendes que todo se acabó?¡ ¿¿no entiendes que tengo que olvidar a Félix para siempre??

Martín, por su parte, está desnudo en una cama con Juan Cruz los dos brindan con champan.
--Me muero al ver la cara de ese imbécil cuando se entere que su novio se ha acostado con sus dos hermanos.
Los dos beben, se besan. Se ríen.
--Yo siempre te dije que Pablo era una cualquiera. Tú no me hacías caso. Creías que era un
 santo.
--Sí, tienes razón. Yo fui el primero y desde entonces. ¡¡Como voló la muy puta¡
Martín siente verdadero orgullo de haber sido el primero en la vida de Pablo y por eso Juan Cruz lo detesta a Pablo.
--tampoco es la gran cosa. Pudo haber sido cualquiera --dice Juan Cruz.
--Claro que sí pero fui yo. Pablo no tenía pasado, no como tú que seguro que ni te acuerdas de los hombres con los que has estado antes que yo.
Martín bebe, mira divertido a Juan Cruz. No lo ha dicho para atacarlo sino como si fuera la cosa más natural del mundo.
--¡¡no seas grosero¡
Martín se lanza encima de Juan Cruz, lo empieza a tocar:
--venga, yo a Pablo lo quería como mi marido. A mí me da igual que tú seas virgen o no. Tú nunca serás mi marido. Tú eres mi eterno amante.
--¡¡pues Pablo te dejó y yo sigo contigo¡ --le reprocha Juan Cruz.
A Juan Cruz le molesta darse cuenta que Martín lo sigue prefiriendo a Pablo y eso hace que aumente su odio hacia ese hombre.
--Pero nunca podrá cambiar el que yo he sido el primer macho que ha conocido. El más importante, lo marqué tanto que la muy guarra ha tenido que buscar a mis dos hermanos.
Martín se ríe con orgullo. Muy molesto Juan Cruz dice:
--¡pues yo no creo que fuera virgen cuando estuvo contigo¡ ¡¡Esa putita seguro que te vio la cara¡ ¡¡Yo te aseguro que esa era tan  virgen como yo cuando estuvo contigo¡¡
Martín se pone como loco y agarra a Juan Cruz por el cuello:
--¡¡no te compares con Pablo. Tú eres una puta y él es diferente¡
Juan Cruz trata de soltarse pero sin suerte:
--me haces daño --se queja él ahogándose.
En seguida llaman a la puerta. Son las empleadas:
--¡señor Martín, señor Martín¡
Martín va a abrir totalmente desnudo.
--¿¡como vas a abrir así? -se queja Juan Cruz.
A Martín le gusta mucho mostrarse desnudo ante las empleadas para escandalizarlas. La chica se servicio se ruboriza mucho:
--tápese no?. --dice con timidez.
--Eres tú la que has tocado a mi puerta --dice Martín burlón.
 La chica de servicio agacha la cabeza con pena y dice:
--es que paso algo con sus hermanos. Algo muy grave.
Martín no deja de sonreír:
--Ya todos se enteraron de lo de Pablo ¿no?
La chica de servicio la mira confundida:
--¿Pablo? No. Yo me refiero al accidente. Ellos están…
La chica se para. Al oír la palabra accidente Martín se desespera. Agarra a la chica con desesperación:
--¡¡¡¡que le pasó a Alberto, que le pasó a mi hermano¡¡


Pablo está tomando un te de tilo que le sirve Mariano.
--¿porqué no lo llamas?
--No. no que venga él.
Llaman al timbre. Pablo se emociona.
--Es el. Es él¡
Va a abrir muy emocionado. Es Mariana. Llora.

Enrique está encerrado en el despacho del doctor.
--¿como están mis hijos? ¡¡quiero la verdad¡¡
El doctor comienza por Félix:
--su estado es crítico. Aún no recobra el conocimiento.
--¡¡no quiero perder a ninguno de mis hijos. A Félix aún no lo recuperé y no estoy dispuesto a perderlo¡
Detrás de su padre está Martín. Da un golpe a la mesa.
--¡¡Mi hermano. Como está mi hermano.¡
--Si, de eso estamos hablando. De sus hermanos. Tienen que ser fuertes. Le haremos valoraciones de los dos --dice el doctor.
Martín lo agarra del cuello al doctor:
--¡¡A mí el único que me importa es Alberto¡ ¿¿cómo está él?
El doctor se queda callado y todos temen lo peor. Martín es muy violento:
--¡¡si a mi hermano le ha pasado algo usted me las paga¡¡
El doctor mira a Martín con miedo. Enrique se levanta para calmar a Martín pero el chico lo rechaza:
--¡¡todo esto es culpa de tu bastardo¡ ¡¡ojalá se muera.¡
Enrique bofetea a Martín:
--¡¡mi hijo Félix es tan hijo mío como tú¡
Martín mira con rabia a Enrique:
--¡¡si Alberto está muerto tu bastardo lo va pagar¡¡
Enrique y el doctor tratan de calmarlo. Tanto Martín como Enrique miran al doctor sin atreverse a preguntarle si en verdad Alberto está muerto.

Pablo y Mariana sienten que se les va la vida. Los dos van hacia la clínica en el auto de Mariana. Maneja ella. No tiene mucha práctica y va como una loca. Sólo piensa en que la vida de su amado está en peligro y no le importa nada. Mariano está detrás aterrado.
--¡¡no vayas tan rápido. Nos vamos a matar¡
Pero Mariana no le hace caso. Mariana no controla bien el auto que se mueve de un lado a otro como los de una feria. Mariano está aterrado. Se agarra fuerte. Pablo no dice nada. No deja de llorar con angustia. Está desesperado. Piensa en lo que está viviendo como una pesadilla.

El doctor se levanta. Se acerca a Martín. Le pone la mano en los hombros:
--tu hermano está grave pero no va a morir por el accidente.
Martín se siente esperanzado:
--¿está bien? Mi hermano está bien.
Enrique mira al doctor:
--que quiso decir?
--Alberto saldrá del accidente pero le hemos encontrado un tumor en el cerebro. No se puede hacer nada por él. Aún le tenemos que hacer más pruebas para saber el tiempo que le pueda quedar pero no mucho.
Enrique quiere el apoyo de Martín pero éste tumba al doctor de un puñetazo:
--¡¡mi hermano no va a morir¡
Y se va desesperado. Enrique quiere ir tras él pero tiene el corazón dividido.
--¿Y Félix?
--Está muy delicado --dice el doctor-- los próximas horas son decisivas. Hay que esperar a que recobre el conocimiento y ver si le queda alguna secuela.


Martín logra que le dejen ver a Félix. Está como dormido. Conectado a muchas máquinas. Martín lo mira con odio.
--¡¡muere maldito ¡¡muere¡
En ese momento Félix abre los ojos. Mira a Martín con pena.
--Alberto, Alberto...
Martín se pone muy violento:
--¡¡se va a morir. Es por tu culpa. Es por tu culpa¡
Empieza a zarandearlo:
--¡¡muérete. muérete¡
Félix llora. Está muy débil.
--Fue él. Alberto me quitó el control del auto. Estaba furioso por lo de Pablo.
Martín siente deseos de golpearlo:
--¡¡mentira, mentira.¡ ¡¡Pablo es una puta. Mi hermano no se mataría, no se convertiría en un asesino por él¡
Félix está desesperado. Le angustia sentirse culpable de la locura de su hermano que ha intentado matarlo. Martín desea herir a Félix:
--¡Pablo sólo sirve para que los hombres nos divirtamos con él¡ ¡¡supongo que te habrás divertido mucho¡ ¡Él se me regaló la primera vez que lo vi¡ ¡¡Nunca vi una perra en celo peor que él¡
Félix llora con mucha angustia.

Enrique se acerca a ver a Alberto. Un juez sale del box en el que está.
--¿¿qué le pasó a mi hijo?
--Requirió mis servicios. Se quiere casar en artículo mortis con un tal Pablo. Supongo que lo conoce ¿puede ubicarlo?
Pablo en ese momento llega con Mariana.
--Pablo... --dice Enrique ansioso.
Pablo y Mariana están muy angustiados:
--¿¿qué pasa? –Pablo.
El juez se dirige a él:
--precisamente su novio quiere casarse con usted en artículo mortis.
Pablo no se lo piensa:
--Si claro.
Pablo pasa con el juez. Mariana detrás de él. Está todo bastante oscuro. El juez se acerca a Alberto.
--aquí está su novio. Cuando quiera podemos comenzar con la ceremonia.
Alberto habla muy débilmente:
--mi amor. Yo sabía, que felicidad¡
Es entonces cuando Pablo se da cuenta que es Alberto y no Félix el que se quiere casar con él. Sus ojos se llenan de lágrimas. El juez se dispone a comenzar con la ceremonia. Alberto le pide a Pablo que le agarre la mano. Mariana no entiende nada. Pablo está desilusionado ya que pese a que eso significaba que estaba grave le hubiera gustado que hubiese sido Félix quien se quisiera casar con él. Martín se acerca al box de Alberto para ser testigo de la boda. Una enfermera se acerca a Félix.
--¿como está mi hermanjho? se va a morir? --pregunta con debilidad.
--sí pidió casarse antes. La boda acaba de comenzar.
Félix siente que se le va la vida:
--¿Pablo aceptó casarse con Alberto?
La enfermera hace que sí con la cabeza. Aunque se alegra por su hermano, a Félix le duele pensar que para Pablo sólo fue un pasatiempo.